martes, 15 de diciembre de 2009

Dietas poco carnívoras o vegetarianas, elemento clave en la lucha contra el cambio climático

Tras la publicación de recientes informes se ha constatado que la contribución de la ganadería industrial al cambio climático es mayor de lo que se había evaluado hasta ahora. Es hora de poner freno a la industrialización de la naturaleza e incentivar los modelos de producción y consumo agroecológicos. Dietas con un bajo consumo de carne podrían contribuir decididamente a alcanzar este objetivo.

En el año 2006 la FAO publicaba "La larga sombra del ganado: cuestiones medioambientales y opciones, estableciendo la conexión entre la crianza industrial de animales y el cambio climático". Los datos, plasmados en "La ganadería amenaza el medio ambiente", indicaban que el sector ganadero generaba un 18% de los gases de efecto invernadero, en su equivalencia en CO2. Además es una de las principales causas de la degradación del agua y el suelo, malgastando una inmensa superficie de suelos fértiles.

Por otro lado, la ganadería industrial es responsable de la destrucción de bosques y selvas tropicales para la producción latifundista de alimentos destinados al ganado del mundo sobredesarrollado. Un ejemplo es la Amazonia, que ha perdido una quinta parte de su superficie para plantar soja, en su mayoría transgénica. La mayoría de esa soja se destina a alimentar a las aves de corral y ganado de Europa y Asia. De esta forma, inmensas extensiones son cultivadas, destruyendo los ecosistemas, desplazando las comunidades locales, acabando con una irrecuperable biodiversidad y agravando los efectos del cambio climático.

Sin embargo, las estimaciones de la FAO parecen haberse quedado lejos de la realidad. El Dr. Rajendra K. Pachauri, presidente del Grupo de Expertos de Naciones Unidadas sobre el Cambio Climático (IPCC), considera que “la cifra del 18% es una estimación que se queda corta y que la realidad es muy superior”. Esta afirmación se ve apoyada por los estudios realizados por R. Goodland y J. Anhang, coautores de “La ganadería y el cambio climático”, informe publicado recientemente por the World Watch Institute, donde se demuestra que la agroindustria, incluida la ganadería, y sus subproductos incluyendo el transporte son, en realidad, responsables de al menos del 51% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

En la misma línea, uno de los principales referentes sobre medio ambiente en Gran Bretaña, Nicholas Stern, ha afirmado que la población mundial debería dejar de comer carne y volverse vegetariana si quiere luchar contra el cambio climático. Para Lord Stern, “la carne supone un despilfarro de agua y crea una gran cantidad de gases de efecto invernadero. Es una enorme presión sobre los recursos del mundo, por lo que una dieta vegetariana es mejor”. Stern señala que debemos tomar conciencia de que nuestros hábitos de vida influyen en el cambio climático y que lo que comemos también importa, ya que comer carne aumenta los gases de efecto invernadero de un modo inasumible para el medioambiente.

Sintetizando, las principales contribuciones al calentamiento global por parte de la ganadería provienen, directa e indirectamente, de la deforestación de selvas tropicales para cultivar el alimento para el ganado, de las grandes emisiones de gas metano procedentes de las granjas, y del gasto energético desde el sacrificio del animal, procesamiento y refrigeración, hasta el transporte de la carne alrededor del mundo.

Por todo ello se hace patente que la opción vegetariana o débilmente carnívora se convierte en una poderosa arma en la lucha contra en cambio climático.

1 comentario:

  1. Anónimo2/06/2010

    me parece una tarea enorme,el reeducar y cambiar los hábitos de muchos años de las pòblaciones. y creo que este trabajo refiere de una gran unión de varios sectores, el gobierno, el sector de la salud,las partes educativas. para concientizar la humanidad y así poder en mayoría a lograr estos cambios de la manera de alimentarnos.

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