viernes, 6 de agosto de 2010

Celebramos la firma del Fondo Yasuni ITT

El pasado 3 de Agosto se firmó en Quito el fideicomiso Fondo Yasuni ITT, entre el Gobierno del Ecuador y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. Se trata del instrumento financiero necesario para conseguir a partir de este momento los fondos con los que poner en marcha la iniciativa Yasuni ITT, que plantea mantener en el subsuelo indefinidamente el crudo del campo ITT (situado en la amazonía ecuatoriana, en una de las zonas con mayor biodiversidad del planeta), a cambio de que el estado ecuatoriano reciba una compensación internacional equivalente al 50 % de los beneficios que su explotación generaría. Esta iniciativa no sólo rompe con el modelo extractivista, que tanta destrucción ha generado en las regiones amazónicas, las más empobrecidas del Ecuador, al priorizar la conservación de un lugar de tanta importancia ecológica. Además plantea una innovadora contribución a la lucha frente al cambio climático y al desarrollo de modelos de desarrollo post-petroleros.

Tras las dudas generadas a principios de 2010 por el presidente Correa sobre la continuidad de la iniciativa, debemos celebrar la firma del fideicomiso. No obstante, todavía hay serios peligros de que la iniciativa no llegue a buen puerto o consiga sus objetivos iniciales. En primer lugar, los países industrializados deben, desde el principio de corresponsabilidad, comprometerse y aportar los recursos necesarios para la iniciativa, minúscula en comparación con la ingente deuda ecológica y social contraída con las sociedades no industrializadas. Pero no puede valer cualquier tipo de contribución, como canjear los fondos por deuda externa (en muchos casos ilegítima, como demostró la Auditoría Integral de la Deuda Ecuatoriana realizada en 2007), ni anteponer la ayuda a la firma de medidas de liberalización comercial, o a la inclusión de la iniciativa en los mercados de carbono o en los proyectos REDD (Reducción de emisiones por deforestación y degradación forestal). La sociedad civil internacional debe comprometerse en este sentido, y a nosotr@s nos corresponde presionar al gobierno español y a las autoridades comunitarias para que contribuyan al Fondo Yasuní ITT.

En segundo lugar, el Gobierno Ecuatoriano debe lanzar señales firmes de su compromiso de no explotar el crudo del ITT (incluso si no se consiguieran las contribuciones inicialmente demandadas). Sería también deseable terminar progresivamente con la explotación petrolera en otras zonas de la amazonía igualmente valiosas, así como dar carpetazo a megaproyectos extractivistas tan alejados del modelo de desarrollo post-petrolero que la iniciativa ITT Yasuní puede ayudar a impulsar.

La iniciativa Yasuní ITT es ya un referente para otras comunidades en el planeta, algunas de las cuales están iniciando la lucha para aplicar esquemas parecidos en otras regiones amazónicas, en el Delta del Níger o en la guatemalteca Laguna del Tigre.

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